Un QR en la mesa y tu carta aparece en español, inglés, francés, alemán o italiano, con fotos, alérgenos y lo que queda hoy en cocina.
El móvil del cliente elige el idioma solo. Se acabó traducir la carta a gritos en la barra.
El turista apunta lo que quiere y enseña la pantalla. El camarero lo lee en español, con la mesa y el total.
Se acaba el cazón y lo apagas desde el móvil. Desaparece de todas las mesas al instante.
Los 14 alérgenos obligatorios en cada plato y un filtro que oculta lo que el cliente no puede comer.
Cada plato con foto profesional. Lo que se ve bien, se pide más.
Al final de la carta, un botón directo para dejar reseña cuando el cliente está contento.